-¿Quieres un consejo?
-Dime.- dice ella con media sonrisa dibujada en su preciosa cara.
-Él no merece tus lágrimas, sí, dirás que eso no sirve para nada, pero te equivocas preciosa, sólo te digo que mientras tu lloras, él puede estar por ahí feliz como una perdiz, por favor no cometas ese error tan tonto de darle el placer de verte así... ¡vive la vida, que son dos días!
-Gracias, enserio...- dice Babi mientras se seca una lágrima que resbala por su piel pálida.

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