viernes, 12 de julio de 2013

Fin.

El mejor año compartido con la mejor persona que he conocido y la que también me ha decepcionado tanto...
Y es que son tantas cosas las que nos ha pasado en estos 365 días, las hemos superado, hemos llorado, hemos aprendido de ellas y nos hemos reído muchísimo pero todo tiene un fin. Y esto último... es la gota que colma el vaso. 
Es, sin duda, el paso definitivo que tenía que dar para terminar con esto. Tendría que haberte hecho caso desde la primera vez, en noviembre, de terminar con esto, con nuestra amistad-amor, pero no quise. Porque según tú yo soy fuerte y puedo contra todo. Y sí, en eso estoy de acuerdo. Soy fuerte, puedo olvidarte, debo olvidarte. Y es lo que voy hacer.
Tú pones fin a esta historia y yo pongo fin a mis sentimientos.

Fin al 27 de junio de 2012. 
 

sábado, 2 de marzo de 2013

Decepción, tal vez.

¿Cómo puede irse una historia de amor, amistad, pasión a la mierda en menos de 24 horas? Pues yo, personalmente lo estoy viviendo ahora. Con que cometamos el mayor error y hagamos daño a la persona que realmente queremos, sin querer, con toda la inocencia del mundo podemos mandar a la mierda lo que más valoramos. Y si algo estoy aprendiendo con el paso de los días es que echamos de menos cuando ya no tenemos, cuando las personas se van y no vuelven o cuando algún objeto se rompe y no se recompone. Y es que el ser humano es así de masoquista. Y luego cuando ya no están, nos echamos a llorar y a maldecirnos a nosotros mismos.
Tal vez cometamos errores, tal vez no aprendamos de ellos, o sí. Pero cuando realmente sientes haberlo cometido, se nota, porque haces todo lo posible por arreglar la cagada que has hecho, intentas que todo vuelva a ser como antes, remueves cielo y tierra para que lo eramos hace unas horas lo fuéramos para siempre.
Siempre. ¿No os habéis parado a pensar qué es una palabra enorme? Todas las promesas que hacemos llevará en ella la palabra ''siempre'' y es inútil intentar no utilizarla porque sale sola y siempre habrá un ''siempre'' que no se cumpla, que se deje a un lado evitándola y eso es lo que hemos hecho nosotros. Evitar el ''siempre'' que nos prometimos, y así estamos.
Tal vez, el dolor que sentimos cuando echamos en falta a alguien y el daño que nos hacemos por no cumplir las promesas sea proporcional a la decepción que luego sentimos con nuestros actos.
A lo mejor estoy siendo muy dramática con este tema pero ya sabes que si te pierdo, que creo que ya lo he hecho, pierdo la vida, las ganas de vivir, la razón por la que levantarme cada día... Pierdo a la persona que me ha cambiado y me ha hecho feliz durante nueve meses, nueve meses y todos los años anteriores.
Espero que algún día puedas perdonarme, porque somos personas y las personas cometemos errores pero también tenemos la capacidad de perdonar. Espero que algún día volvamos a ser lo que eramos, porque eramos uno y quiero volver a ser uno. Pero creo que es pedir mucho, así que con que me perdones creo que tengo suficiente por ser tan sumamente gilipollas. Buenos, de gilipollas es intentar olvidarte, porque seamos claros en eso, ni puedo ni quiero olvidarte. Porque no sería la misma, cambiaría mucho. Y como los dos sabemos, odio los cambios y, esto para mí, y supongo que para tí, es un cambio enorme.
Creo, y ya termino, que todas las personas merecemos segundas oportunidades, aunque digan que ''las segundas partes nunca fueron buenas'', ¿qué más da? Ya es hora de que no hagamos caso a los comentarios de la gente, que evitemos que nos afecte las chorradas que dicen de nosotros. Así que concluyendo, espero que algún día me perdones las gilipolleces que he hecho, yo mientras tanto estaré esperándote con el corazón en los huesos.


viernes, 18 de enero de 2013

Sólo los besos nos taparán la boca.


Lo mejor de recordar es que puedes regresar cuando lo deseas, nadie te puede robar o impedir eso.
Quizá lo que más me impacta es que, siempre que vuelves, el recuerdo es diferente.
Y si el recuerdo es diferente, una lo acaba siento también, porque ahí están tus raíces y si tus raíces cambian, también cambiará tu tronco...


miércoles, 16 de enero de 2013

En el país de Nunca Jamás.

Ojalá no pasasen los días, los años... ¡no quiero crecer! Quiero ser una niña pequeña el resto de los días. Tengo miedo a los problemas de adultos, tengo miedo a envejecer, a ver que no he podido disfrutar de la vida.
No quiero ir de mayor, no quiero beber tampoco fumar. Quiero quedarme en casa abrazada a mi peluche favorito, quiero pasarlo bien con mis amigas, a disfrutar mi infancia, mi juventud.
No quiero que nadie vea aún más de lo que hay que ver, no quiero líos, ni novios, no quiero amores que me rompan el corazón. Quiero picos de niños chicos, hacer las tonterías que hacia cuando tenía cinco años, no quiero ponerme kilos y kilos de maquillaje, no quiero cogerme el mayor pedo del mundo. No quiero ser la típica niñita que le gusta calentar con 12 años. Soy una sosa ¿y? Prefiero pasarlo mejor a mi manera que a la de los adolescentes de hoy en día que se matan por un gramo de droga, un paquete de Malboro, una copa, por conseguir a la tía más tetona o al tío más petado...
Así soy y por muchos tíos que pasen por mi vida e intenten cambiarme, no lo haré.

¿Jugamos?

-¡Venga empieza!
-Vale vale... mmm las cosas que más me gustan de ti... ¡es que hay tantas!
-Venga tonto, empieza por fi.
-Me encanta picarte con esos motes que te pongo y que tú reacciones como una niña pequeña. Que cuando estás feliz siempre caminas dando saltitos y cuando estás triste necesitas el mayor abrazo de tu vida.