Si no puede ser, no puede ser. No seamos cabezotas, lo hemos intentado muchas veces, y está claro que esto no va a ninguna parte. Sí, sé que duele, pero no voy a enamorarme a la fuera de una persona que tan solo es mi amiga. Créeme por favor, yo tampoco quiero que esto se vaya a pique, no quiero perder nuestra amistad por algo que ni siquiera es amor, algo pasajero, la amistad es más fuerte. Seamos lo que hemos sido hasta ahora. Quedemos, hablemos, riamos, seamos nosotros. Los de siempre, sin reproches y sin pasado, seamos tú y yo de nuevo. El final de nuestra historia de amor y la continuación de la de amistad. Cambiemos esos `te amo´ por unos `te tengo cariño´, esos `no puedo vivir sin ti´ por unos `te extrañaba amigo´. Cambiemos tantas cosas que ya no somos ni las mismas personas, que hemos mostrado ese verdadero yo que tenemos dentro, en ese pequeño órgano fundamental para vivir, sí, el corazón. Que siempre se equivoca y nunca le hace caso al cerebro, ese otro órgano que siempre lleva la razón aunque no nos guste admitirlo.lunes, 9 de enero de 2012
Ciegos de amor.
Si no puede ser, no puede ser. No seamos cabezotas, lo hemos intentado muchas veces, y está claro que esto no va a ninguna parte. Sí, sé que duele, pero no voy a enamorarme a la fuera de una persona que tan solo es mi amiga. Créeme por favor, yo tampoco quiero que esto se vaya a pique, no quiero perder nuestra amistad por algo que ni siquiera es amor, algo pasajero, la amistad es más fuerte. Seamos lo que hemos sido hasta ahora. Quedemos, hablemos, riamos, seamos nosotros. Los de siempre, sin reproches y sin pasado, seamos tú y yo de nuevo. El final de nuestra historia de amor y la continuación de la de amistad. Cambiemos esos `te amo´ por unos `te tengo cariño´, esos `no puedo vivir sin ti´ por unos `te extrañaba amigo´. Cambiemos tantas cosas que ya no somos ni las mismas personas, que hemos mostrado ese verdadero yo que tenemos dentro, en ese pequeño órgano fundamental para vivir, sí, el corazón. Que siempre se equivoca y nunca le hace caso al cerebro, ese otro órgano que siempre lleva la razón aunque no nos guste admitirlo.
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